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  • CÁBALA 72

    A partir de 72, que son los nombres de Di-os, todas las combinaciones son posibles.

    Los ángeles verifican las operaciones para que estén acordes con el libro del Éxodo capítulo 14, versículos 19-21.

    Auvers-sur Oise fue el lugar elegido por Vincent y Theo para que los entierren y  correspondió que un médico los enlace en sus sepulcros con un brote de hiedra.

    En este pueblacho cerealero Vincent vivió 70 días, pintó 60 cuadros, se pegó un tiro y a los dos días se murió.

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  • ESPECTÁCULOS

    las calles empedradas todavía de Belgrano
    las casas de los ricos para que las espíe
    Erdosain, el acongojado
    las ventanas con malvones en flor
    los gestos, las voces de la gente,

    es cierto que uno también se da
    pero cuántos espectáculos recibe
    digamos que casi
    casi gratis.

    En Polaria, el acuario de Tromso.
    las focas barbudas comen antes de las seis.
    Vengan, vengan.

  • Los años argentinos (1963-1972)

    “El poema hay que irlo a buscar”, suele decir Luisa. Y vaya si lo ha estado haciendo desde ya hace más de 50 años, con una exquisita erudición y su infatigable carácter de exploradora de la palabra. En Futoransky se condensa lo más argentino de la lengua española y lo más universal de las tradiciones literarias, una suerte de Arca de Noé de nuestra poesía, un delicado ejercicio de equilibrista entre lo arltiano y lo borgeano.

    En estos primeros poemarios —“mi catedral de ruinas”, como los define— vemos también un componente esencial de toda su obra: la música, algo que viene con ella desde los tiempos del Conservatorio Municipal de Buenos Aires con Cátulo Castillo como profesor, así como de su pasión por la ópera. Junto a esa melodía, a veces explícita y otras secreta, que articula sus poemas, se despliegan diferentes registros lingüísticos; van del hablar de los arrabales y su Santos Lugares natal a un lenguaje más lírico y elaborado, y que provocan en el lector una sensación simultánea de intimidad y extrañeza. Su permanente andar por latitudes y decorados lejanos le ha permitido encontrar los pasadizos para decirnos aquello que se encuentra en lugares a los cuales no podemos acceder desde la prisa y la ceguera.

    Mariano Rolando Andrade

    https://eleviatan.com/index.php/2019/06/08/l-a-argentinos/

  • Los palimpsestos, papá, el aleph y yo

    LUISA FUTORANSKY

    Es disposición obligatoria del lector  el uso compartido del texto.

    Afirmación que descubrí como dogma en mi niñez por obra y mérito de padre quien tenía como verdad inquebrantable la cima de cinco libros de lectura anual:

    1 Biblia

    2 Quijote

    3 Odisea

    4 Eneida

    5 Los cuadernos de Mr. Pickwick

    En cada lectura el papel y la encuadernación se descuajeringaban y los jeroglíficos de los comentarios al margen y en todo espacio libre de la página aumentaban.

    Papá trataba de detener el deterioro inevitable de los libros forrándolos con viejos diarios y cinta adhesiva en los bordes. De lejos un ojo poco avisado no podría reconocerlos pero papá y nosotros sí, por el espesor, la altura, el turno de lectura.

    Una de las normas del código de padre es que no se podía interrumpirlo hasta que no terminara el capítulo que previamente había destinado para leer ese día.

    Entre los comentarios que recuerdo: “no se puede repicar y andar en la procesión. Aplausos. Cuánta razón tenía. No es cierto”. Y signos cuyo desciframiento Pa se llevó con él como asteriscos, círculos, doble admiración, una, dos o tres rayas verticales paralelas u horizontales. Todo con lápiz.

    Vocación de Borges la de papá, vocación premonitoria del intertexto, manera de asentar y asentir descubrimientos.

    Al tiempo que los libros y la biblioteca de algunos autores se valorizan por los comentarios al margen que los editores se disputan por editar en facsímil, ¿me quedará tiempo para volver a recorrer los viajes de Papá a su constelación favorita; la Osa Mayor, el planeta Marte y sobre todo a Venus, la estrella que en días como hoy no le puede ni nos puede faltar?

    NB: Respecto a la noticia sobre enjuiciamiento del joven comentarista del “Aleph engordado”, me atengo a la muy ponderada RAE:

    paparruchada

    1. f. coloq. paparrucha (‖ noticia falsa y desatinada).

    2. f. coloq. paparrucha (‖ tontería, estupidez).

  • EMBARQUE INMEDIATO

    a Mariano Rolando

    mana, envuelve como anillos de Saturno
    líneas de alta angustia,
    gente en estado segundo
    obedeciendo, siempre obedeciendo
    que trasiega bultos, carritos, bebés
    un mundo de sellos, ungüentos
    de prohibido traspasar la línea blanca
    la verde, la roja, la amarilla
    las cámaras, desnudan sin pudor
    tus condones, tu peso, tus juanetes
    las llaves de casa
    los accesos a tu corazón, a tu banco
    y tus prótesis
    casi es lo de menos

    la autoridad te palpa
    guay que no te dejes
    la tragedia espía por la punta mugrienta de sus guantes

    dejas atrás una mujer que se esmalta y seca con aspaviento
    las uñas bien sombrías
    el aire que se conduele por los pájaros que se suicidan
    enroscándose en las hélices

    por el ojo de buey te entregas
    a un sueño con plumas huérfanas de una danza sioux
    a la que por fin te atreves

    y si sólo materializáramos las pesadillas?

    Al aterrizar una sensación de planicie.
    Zumbona, la pregunta:
    ¿para vivir mejor, esmerarse en soñar mejor?

    el color de la tierra invernal es pálido
    cubos de la nada
    las casas han surgido
    y tiritan como pueden

    un merecido pitillo
    antes de que entres en la rueda
    vocinglera de gente en estado segundo
    que trasiega bultos, carritos, bebés
    más carros y más bebés.

    Tarjeta postal:
    Describir un paisaje permite, entre los pliegues, ocultar tu propio desmadre
    siempre y cuando, claro está, no te detengas demasiado en un mismo sitio.
    El imprevisto es frágil y siempre está a punto de desmayo.
    Rutina y necedad le son fatales.

  • de Duromundo

    De la serie: duromundo

     

    en china, su país
    desapareció el patrón de interpol
    en brasil, su país
    ganó por afano, abrumador, las elecciones un tal bolsanaro, fascistón y racista
    dos barcos chocaron en el mediterráneo y sudan petróleo
    en el mediterráneo que debería ser un país
    y es una fosa común

     

  • Atando cabos

    Sirio, la más brillante de la constelación del perro
    es la estrella que produce los días caniculares

    Adara es la segunda en refulgencia
    Su nombre proviene del árabe, virginidad, flor de azahar,
    pureza por antonomasia

    Se estima en 60 mil el número de mujeres excisadas que viven en Francia
    medio millón en Europa, unas 140 millones en el mundo

    como en Europa es delito, las excisiones suelen practicarse durante las vacaciones escolares, cuando los padres llevan a las muchachas a los países natales

    las cuchillas ¿cuántas veces sirven?
    ¿alguien desinfecta el alma de las chicas
    que supura por siempre jamás?

    Nombro aquí
    algunas de las violencias que se hacen debajo del sol
    de la luna
    y de todo el sistema solar.

  • RUTA DE CIGÜEÑAS

    Por mayo los campanarios de Navarra y Aragón lucen nidos con cigüeñas. Espléndidas y sabias prefieren las iglesias abandonadas más bellas y suntuosas, si son catedrales mejor.

    En el altar de Santa Ana de Tudela las alitas de los ángeles están pintadas de bermellón violento. Con el tiempo, el polvo asentado lo ha convertido todo en borravino sangre. Se sabe: un amasijo de polvo y sangre impide volar.

    Aquí los cirios destinados al culto son eléctricos. Tantas monedas pones, tanta gracia iluminada, breve como la vida, te concedo.

    Las cigüeñas hicieron cría.
    Anoche una medialuna plateada, misteriosa, encandilaba.
    Puntuales, los pichones empiezan a volar.
    Emigro, qué otra cosa por hacer.

    Me diferencio de las cigüeñas en que ellas siempre vuelven.
    Yo no.

  • TELONERA

    Cada quien va por el mundo (de la escritura) con su propia cartuchera de útiles. A mí el viaje me permite asirme a cortinas y telones. Pueden estar desflecados o desteñidos y ser incluso de papel maché. Teatro rico o pobre. Pero los necesito para que la gente, aunque enmascarada, me hable de cosas ciertas.  O que creo que son ciertas. Para proteger mis entradas y salidas. Para ocultar trastos, muebles desvencijados, platillos de pocillos viudos; en el centro, invitante, la concha del apuntador, falsa esperanza de que alguien te sople el argumento porque suele estar vacía pero tiene una lamparita macilenta, una escalera estrecha, la entrada de un túnel. Alguna puerta se entreabre donde nace el poema y me pongo a salvo.

    Salto de invierno, jardines de Luxemburgo

  • MAGENTA

    los lagos de Madison son vernáculos
    uno apellida Monona
    el otro Mendota
    y navegan con el sol:
    en Monona amanece,
    en Mendota oscurece

    Aquí, yo que perdí -si es que alguna vez la tuve-
    la ciencia infusa de saber
    quién es quién
    en las horas de la vida

    Aqui, yo sin saber
    qué color ni qué cara tiene
    la palabra magenta
    tampoco si reivindica
    familiaridad alguna con Maguncia
    que más bien suena
    a nombre de batalla

    quien dice batalla
    dice huérfanos
    y muertos sin sepultura

    debe ser por eso
    que hoy amanezco más inerme
    que de costumbre
    y eso sí, triste
    a más no poder.